Necesitamos políticos valientes
El brutal atentado de la T-4 me ha producido mucha rabia, dolor, indignación, frustración e impotencia. Preferí no escribir entonces, esperando a ver como se desarrollaban los acontecimientos, con la esperanza que los políticos supieran estar a la altura. La decepción no ha podido ser más grande.
Un problema del calado del terrorismo necesita una respuesta unánime de toda la sociedad y no una pelea de banderas y pancartas. Resulta patética la actitud de la derecha española amparándose en un pacto que no tiene vigencia y que niega la palabra a una parte representativa del conflicto. No se podrá avanzar hacia una solución sin la colaboración de todos. Hay que partir de cero y sentar las bases de un nuevo pacto, las reglas de una nueva partida, donde la única condición ha de ser el abandono total y permanente de la violencia.
Los ciudadanos del país vasco han de decidir en total libertad, cómo quieren solucionar el problema. La manifestación del sábado en Bilbao es un ejemplo a seguir: todo el mundo detrás de una sola pancarta, ni una sola bandera, ni una sola pancarta más. Pero para eso hace falta mucha valentía política, dejarse de prejuicios y ponerse a trabajar todos en la misma dirección. Y cuando digo todos, es todos. Un proceso de éste calado no puede realizarse sin el principal partido de la oposición y sin la izquierda abertzale y tal como están las cosas, suena como a ciencia ficción. Al final a uno le da la sensación que ni a unos ni a otros les interesa el fin de ETA.
El discurso de Rajoy me parece irracional, alejado de cualquier lógica. Nunca antes se había acusado a un gobierno de un atentado de ETA como lo hizo ayer el PP. Batasuna debe desmarcarse de una vez por todas de la banda armada y convertirse en un partido que ayude a crear los puentes necesarios para acercar a los radicales a la vía democrática. Pero para eso hace falta, repito, mucha valentía política y no veo a nadie por la labor.
Un compañero ha escrito en su blog, que tenemos los políticos que nos merecemos. ¡Cuanta razón tienes Iñaki!

