Ingredientes: Cosas que pienso, preguntas sin respuesta, ideas para guardar y un puñado de fotos.

20 abril 2007

¡Nena! ¡Nos tiran las casas baratas!


La frase que encabeza éste post, ha sido pronunciada durante décadas por los vecinos del barrio del Bon Pastor de Barcelona. De hecho un servidor, que está a punto de llegar a la cuarentena, ha oído y vivido todo tipo de teorías sobre el futuro de las casas baratas. Cada vez que algún ingeniero, topógrafo o concejal del distrito se paseaba por las callejuelas del barrio el rumor se extendía por las casas cómo la pólvora: ¡Nena! ¡Que nos tiran las casas baratas!.

Yo me he criado en una de esas casas que superan por muy poco los 40 metros cuadrados. Construidas en 1929 para albergar a los emigrantes que llegaron a Barcelona para la Exposición Universal y que malvivían en unas barracas esparcidas por toda la ciudad. Se construyeron diversos núcleos de viviendas, el último que queda en pie no por mucho tiempo, es el del Bon Pastor. Son casas de una sola planta agrupadas en manzanas de 12 y con unas calles estrechas que recuerdan a los pueblos andaluces. Son propiedad del Patronat Municipal de l’Habitatge de Barcelona, siempre ha sido de alquiler con unos precios muy populares. En los años setenta, el precio del alquiler era de 20 duros. De ahí el sobrenombre de “casas baratas”. A pesar de estar de alquiler, la gente se las fue arreglando y adecentando por cuenta propia. De hecho las casas, se han ido heredando familiarmente. En muchas de esas casas han vivido familias de hasta siete miembros. Y todo, en sus 40 metros.

La carencias de espacio e higiene se suplieron con mucho ingenio. La mayoría construyeron una terraza en el patio interior consiguiendo un nuevo espacio para tender la ropa y cultivar flores. Pero el verdadero espacio vital era la calle. Se vivía tanto o más, fuera que dentro. En verano era habitual encontrar familias enteras cenando en la calle o tomando la fresca. Fiestas populares, verbenas, banderitas de papel lilas, rojas y amarillas. Si, mucho rojo, mucho obrero y sobretodo mucha gente humilde. Es esa sencillez de sus gentes, la que impregnó mi infancia y adolescencia. La riqueza del compartir una serie de valores por una calles libres de miedos y peligros. Eso creó un barrio unido, reivindicativo que ha conseguido todo lo que tiene (incluido el metro que está a punto de llegar) con mucho esfuerzo y dedicación. Recuerdo con cariño manifestaciones para conseguir semáforos, un ambulatorio, un polideportivo, un centro cívico, y todo lo que fuera necesario para la mejora colectiva. Eso marca, vaya si marca. Nadie de los que conozco y que se han criado en ese ambiente, es indiferente a la injusticia y a la arrogancia. Ser del “Buenpas” te marca para toda la vida.

Pero las cosas cambian, no sé si para bien o para mal, pero cambian. Mi madre aún vive en "su" casa barata. Si todo va sobre lo previsto en la siguiente fase ya podrá mudarse a su nuevo piso. La primera fase ya está finalizada y se han comenzado ha derribar las primeras casas para liberar suelo y empezar a construir los nuevos bloques. Las facilidades dadas a los vecinos están siendo muchas. Se pueden adquirir los nuevos pisos de unos 70 metros cuadrados por unos 60.000 euros de media (dependiendo de la renta) o bien continuar en alquiler vitalicio. Conozco algún caso que pagan 50 euros. Además el traslado, el alta de la luz, agua, gas, gastos de notario y el registro es gratuito. Aún así hay gente que se resiste a marchar de sus casas. Reclaman además de todo lo que ofrece el Patronat, una indemnización de 24.000 euros por daños y perjuicios. De momento han perdido todos los juicios. Han recibido el soporte de movimientos okupas y contra la especulación urbanística. Evidentemente en el terreno que ocupaban las casas baratas, entran muchos bloques y muchas más viviendas. No sé si es especulación pura y dura. He vivido muchos años fuera del barrio como para conocer todos los entresijos del nuevo plan urbanístico. Lo que sí sé, es que la mayoría está a favor del cambio y avanzar.

Evidentemente que el barrio ya no será lo que era, pero la vida de los habitantes de las casas tampoco. Abandonarán la precariedad para pasar a disfrutar un piso que llevan soñando muchos años. El precio que se paga, es acabar con la vida de pueblo que conllevaba el tipo de construcción, pero seguro que su espíritu perdurará en los nuevos bloques.

Ayer mientras visitaba a mi madre, una vecina se asomó al quicio de la puerta y gritó: “¡Nena! ¡Que nos tiran las casas baratas!”. Esta vez si que era cierto. Las primeras ya han caído en la calle Bassella. No pude evitar acercarme a contemplar el derribo. No era el único. Muchos vecinos que antaño corretearon por esa calle se agolpaban para hacer fotos, vídeos o simplemente mirar como caía la casa que les vio nacer.

Pronto mi infancia dormirá bajo una losa de hormigón.





Más fotos en el FOTOLOG

5 comentarios:

sue975 dijo...

Bravo JJ!

ruth dijo...

que fort! no t'ho creuràs. Quan jo era petita, viviem al Bon Pastor, de fet la meva àvia hi va continuant vivint fins fa 10 anys. Vivíem al costat de les cases barates, al carrer Barnola. Després vam creuar el riu :) i ens vam traslladar a Sant Adrià. Que vagi tot bé

Juanjo Sánchez dijo...

Si que és fort! Ja veus que n'és de petit el món! Jo he viscut a molt pocs metres del carrer Barnola! Al carrer Biosca ("la calle ancha") just a la cantonada amb Claramunt!. Segur que ens vam creuar més d'un cop!

Wilde dijo...

El progreso es lo que tiene; pero si todo el mundo está amparado y cubierto, pues me parece perfecto...

No estoy de acuerdo con lo de que tu infancia quedará enterrada, tu infancia esta bien guarda en otro sitio que anda contigo todo el tiempo y para siempre. A veces indentificamos el pasado en el presente y el lugar, pero no, solo queda una imagen; supongo que los recuerdos son más fuertes en el mismo lugar, pero a mi me gusta pensar que no es así.

Bonito post o entrada, si señor!...

Y muchas gracias por tu visita y linkamiento, bis!...

salut!

Juanjo Sánchez dijo...

Si tienes razón, pero me cambian la "escenografía".

Un abrazo