Ingredientes: Cosas que pienso, preguntas sin respuesta, ideas para guardar y un puñado de fotos.

22 enero 2007

Los servicios de atención al cliente


Llevo aproximadamente un mes peleándome con el servicio de atención al cliente de Vodafone. Tuve la osadía de pedir una línea nueva asociada a mi actual número, para un compañero con el que estoy desarrollando un proyecto. Evidentemente todo fueros facilidades, teléfono a coste cero y en cinco días lo tengo todo en casa. Eso era el 27 de diciembre. A día de hoy, ni tengo el teléfono, ni tengo la línea. Eso sí, tengo una estupenda factura en la que ya me están cobrando las cuotas de mantenimiento. He realizado más de 12 llamadas al servicio de atención al cliente, todas de una duración superior a los 20 minutos de espera. Primero sale la grabación de “enseguida le atendemos”, en unos minutos te encuentras hablando con una máquina: “si su consulta es sobre la línea actual diga éste teléfono” y tu claro gritas a coro “éste teléfono” y así hasta tres preguntas más. Al cabo de cinco minutos aparece el primer operador, que en pos de la seguridad te acribilla a preguntas. La mejora de todas: “dígame las posiciones segunda, quinta y sexta de su clave personal”. ¡Pero si ya me cuesta recordar la clave entera, imagina si te la piden a cachos! Bueno, le explicas el caso durante un rato. El va diciendo: “Aja, aja, mmm, no se retire Don Juan José”,… música,…, más música, “gracias por la espera Don Juan José le paso con un compañero de ventas”… y volvemos a empezar, más explicaciones, más música, más agradecimientos por la espera, y a otra extensión. Así hasta llegar a hablar con 3 ó 4 operadores distintos. Es para acabar con la paciencia de cualquiera. Al final nadie sabe nada del teléfono. Unos dicen que es normal que tarde, que por fiestas ya se sabe (no veas lo que les dura la Navidad a algunos), otros que si alguien apuntó mal el DNI, que si no es lo habitual. Acabada la paciencia llegué a fregar el insulto a uno de los operadores. Me planté y le dije que quería hablar con un supervisor. La respuesta es que ellos no pueden pasarte a sus superiores, han de tomar nota y si a caso ya te llamarán. ¡Pues tome nota!. ¿A vosotros os han llamado? A mí tampoco. La sensación de impotencia es tremenda. El hecho que no exista un sitio físico donde presentarte y montar un pollo, es el mejor invento de las grandes empresas de telefonía. ¿A quién reclamas? ¿A quién le dices cuatro cosas? ¿Al pobre trabajador que está atendiendo el teléfono por 800 euros al mes? Tentaciones tienes, pero el no tiene ninguna culpa. Se te queda la cara de tonto y piensas ya me llegará la línea. O mejor me cambio de compañía, pero tal como está el panorama telefónico en este país, puedes ir de Guatemala a Guatepeor. Eso sí, no se te ocurre dejar de pagar el teléfono, que en cuatro días te cortan la línea y en cinco ya estás en las listas de morosos.

Para alegrar un poco la amarga experiencia, os dejo la canción de espera que sonaba en el servicio de atención al cliente de Telefónica Argentina. ¡No tiene desperdicio!





1 comentarios:

Juanjo Sánchez dijo...

Hoy 29 de enero,32 días después de pedir la nueva línea, ya la tengo en mis manos. ¡Suerte que eran cinco días loborables!

Juanjo