Observados
Observados
Ayer descubrí que la campaña electoral se ha metido en la casa de mucha gente. Si, ya sé que en la de todos con los anuncios de la tele y las papeletas que inundan los buzones. Yo me refiero a la de una gente en concreto, a la que vive en un tramo de la calle Mallorca de Barcelona. Allí las banderolas con la cara de Artur Mas se encuentran a la altura del primer piso. Lo que significa que más de un vecino debe comer con la mirada del candidato convergente, observando lo que sucede en la casa. Me imaginé entonces que lo mismo debe ocurrir en una cantidad considerable de hogares de Catalunya. Y me asaltó una duda: ¿Será legal o mejor todavía, anticonstitucional colocar la cara de los candidatos en las ventanas de nuestras casas?. Por un momento me imaginé en “gallumbos” desayunando en el comedor de mi casa, mientras la mirada de Josep Piqué analizaba todo mis movimientos pidiéndome que actúe con sentido común. O a Saura haciendo ostentación de su inteligencia izquierdista. Incluso me atreví a imaginar a Carod afeitándose en mi lavabo declarándose catalanista “com tu”, mientras a su lado Mas se echaba su dosis diaria de laca certificada ante notario. Montilla en la cocina untándose una rebanada de pan con Nocilla y en mi cama aparecía desnudo Albert Rivera de Ciutadans. Un sudor frío me asaltó y juré a mi mismo que no volvería a ver los espacios de propaganda gratuita que emiten por televisión. Que ganas tengo que pase el día 1 para ver que cara ponen todos los que creen que van a ganar. Seguro que no se parecerá en nada a la de las banderolas.
www.jotajota.info
Ayer descubrí que la campaña electoral se ha metido en la casa de mucha gente. Si, ya sé que en la de todos con los anuncios de la tele y las papeletas que inundan los buzones. Yo me refiero a la de una gente en concreto, a la que vive en un tramo de la calle Mallorca de Barcelona. Allí las banderolas con la cara de Artur Mas se encuentran a la altura del primer piso. Lo que significa que más de un vecino debe comer con la mirada del candidato convergente, observando lo que sucede en la casa. Me imaginé entonces que lo mismo debe ocurrir en una cantidad considerable de hogares de Catalunya. Y me asaltó una duda: ¿Será legal o mejor todavía, anticonstitucional colocar la cara de los candidatos en las ventanas de nuestras casas?. Por un momento me imaginé en “gallumbos” desayunando en el comedor de mi casa, mientras la mirada de Josep Piqué analizaba todo mis movimientos pidiéndome que actúe con sentido común. O a Saura haciendo ostentación de su inteligencia izquierdista. Incluso me atreví a imaginar a Carod afeitándose en mi lavabo declarándose catalanista “com tu”, mientras a su lado Mas se echaba su dosis diaria de laca certificada ante notario. Montilla en la cocina untándose una rebanada de pan con Nocilla y en mi cama aparecía desnudo Albert Rivera de Ciutadans. Un sudor frío me asaltó y juré a mi mismo que no volvería a ver los espacios de propaganda gratuita que emiten por televisión. Que ganas tengo que pase el día 1 para ver que cara ponen todos los que creen que van a ganar. Seguro que no se parecerá en nada a la de las banderolas.
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